Trujillo

No puedo hablar mucho de Trujillo. Creo odié a la ciudad desde que llegué y me habían prometido que habría sol. Como cuando de niño te prometen para tu cumpleaños una bicicleta y te regalan unos patines. Los quieres romper el mismo día.

El lugar es gigante, pero solo se visita el circulo del centro, unas 10×10 cuadras dónde están las casas coloniales de colores azul, amarillo, rojo y blanco, las iglesias, y la plaza de armas. El resto es nada. Y encima le llaman “la ciudad de la eterna primavera“.

Mientras andaba preguntándome porqué me gustaba tan poco pasear por las calles, aparte de lo gris, descubrí que es por la contaminación acústica.

Perú tienen un serio problema con el ruido. Al ya tradicional “pongo un altavoz a la puerta de mi tienda, aunque a 2 metros alguien haya hecho lo mismo y pongo música cumbia-reggeton-salsa” que se estila en toda latino américa, hay que añadir a los cobradores de los buses anunciando los destinos, y por último, lo peor de lo peor, los taxistas.

Creo que cuando les calculan el coeficiente intelectual en el colegio, a los que están por debajo del borderline los meten a taxistas. Estoy sentado en un banco leyendo, se me paran los taxistas, pitan y te dicen por la ventanilla si te llevan; voy caminando por una calle charlando con alguien y se paran, te pitan y te dicen que te llevan; estoy caminando en una dirección, se paran viniendo de la dirección contraria, me señalan la dirección por la que no voy y me preguntan si me llevan; salgo del bus a las 7 de la mañana después de un viaje de 10 horas, estoy todavía cogiendo las bolsas y, sin dejar ni siquiera que pise el suelo de la estación, me cierran el paso 15 taxistas hablando a un tiempo y diciendo que me llevan. Pitan en cada cruce, en cada calle, pitan cuando un micro se para, pitan cuando otro taxi se para a coger o dejar alguien, pitan cuando estás cruzando por el paso de peatones en verde, pitan, pitan y pitan. Pitan hasta al policía que controla el tráfico para que se aparte y no moleste.

Así que en Trujillo, que ya es feo por las aceras estrechas, la falta de árboles y lugares dónde sentarse, además de la humedad y las nubes grises, el ruido es tan constante que solo quieres irte de allí. Ni usando el MP3 se puede caminar, el ruido se sigue escuchando.

Aún así he tomado unas fotos, que son de lo más feo, claro.

Fotos aquí.

3 Comentarios

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  1. Hola Alejandro:

    Es una pena que no hayas sabido disfrutar de tu viaje en Trujillo. Y más triste aun que pregones en tu blog que Trujillo es de lo peor. Trujillo no es ni por asomo aquello que has escrito. Trujillo tiene un patrimonio arquitectónico realmente interesante. Un pueblo generoso que de seguro te acogió bien a donde fuiste pues siempre atendemos con afecto al extranjero. Una gastronomía que está entre las mejores del mundo. Trujillo es una ciudad creciente y trabajadora. Hubiera sido bueno que te detengas en los detalles, en observar las cosas pequeñas que forman una ciudad, es allí donde está la grandeza de un pueblo. No creo que el nombre de tu blog haga honor a ti, pero sí creo que has sido ciego y de una mentalidad muy cerrada (raro para ser europeo) para quedarte con la imagen del Trujillo que tú mencionas. He conocido a muchos pero muchos turistas que han visitado Trujillo y se han ido encantados. Está claro que no todos son iguales.

    Un saludo

    Valery Bazán

  2. TRUJILLO ES FEO!!! MUCHA POBREZA CULTURA CHICHA AMBULANTES ETC.
    VISITA AREQUIPA ES REALMENTE HERMOSA LA SEGUNDA CIUDAD DEL PERU, NO ES IGUAL QUE TRUJILLO ES TOTALMENTE DIFERENTE TE FASCINARA Y TE GUSTARA MI TIERRA.
    QUE VIVA AREQUIPA!

  3. …creo que todo depende de lo que busques cuando emprendes un viaje, de hecho Trujillo dejó de ser la ciudad de la eterna primavera desde hace unos años, el clima ha cambiado mucho y creo que no precisamente por los trujillanos.

    Si hubieras ido más allá del ruido de la cotidianidad hubieras conocido a un Trujillo que habla más allá de tus fotos y de tu mp3, la historia está allì sólo tienes que estar dispuesto a leerla, más aún si tu propia gente pasó por aquí.

    Un saludo,
    Giu

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