Pisco Sauer

Día gris, de nuevo. Hoy lo quiero dedicar a sacar unas fotos de los murales de la calle del almirante Montt y a llamar a casa.

Voy al despacho de Pily y espero a que el día mejore para sacar las fotos. Aprovecho el portátil que me dejan para entrar en messenger y hablar con la familia. Llevo arrastrando todo el día esta angustia, y quiero saber de Matilde. Hablo con mi hermano, con Lorena, con Noelia y con mi madre. Me falta mi hermana que ha andado mal estos días, pero veo entrar a Matilde en el messenger. Después de la conversación me siento mareado y perdido. Soy un nuñeco.

Vamos al mercado Cardenal a comer. Estoy mareado y no veo ni el camino. Venta de frutas en los alrededores y carne en el interior. En el segundo piso los restaurantes. Andrés pide unos pisco sauer, que se basa en el licor pisco de 40° con limon, clara de huevo, azucar y hielo. Al segundo trago ya me siento completamente drogado.

Se nos une Carola, la hermana de Pily, que ya ha comido. Piden por mi una serie de cosas que ni me fijo. Bebemos vino y un guitarrista y un cantante con maracas tocan canciones para los que andamos por allí, una mezcla de trabajadores del mercado, gente de oficina y gente de la calle.

Al salir del mercado andamos todos bastante borrachos. Pily tiene que trabajar con sus hermanos y yo me voy al despacho donde me junto con Marcela. Hay un problema con el ordenador y paso la tarde ayudando a solucionarlo.

Todo es borroso. Andrés se ha tenido que ir a domir, y Pily no puede hacer nada de trabajo. El pisco sauer nos ha dejado una nube en el cerebro.

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