Nostalgia

Mi nostalgia se alimenta de la propia nostalgia que siento. Y cuando no la tengo la echo de menos. Es como un perro que se intenta morder la cola, siempre da vueltas sobre si mismo pero nunca llega a cogerla, y si la coge nota que algo le hace daño y la suelta para volver a empezar.

Los recuerdos son como ciudades que se construyen sobre las ruinas de otras ciudades. Un día, mientras alguien excava para crear los cimientos de un mercado nuevo, o mientras una tuneladora agujerea el Carmelo, aparecen los restos de lo que fuimos y de lo que somos. Y si hay mala suerte acaba con los edificios de la clase obrera y con todas sus memorias. Son los pequeños recuerdos que se convirtieron en nostalgia, lugares que, quizás, nunca existieron porque se transformaron a algo nuevo, completamente diferente, en el mismo instante en que pasaron de ser presente a ser pasado.

Cenizas sobre cenizas. Vidas creadas sobre los restos de otras vidas. Todas las vidas son una misma vida, la nuestra, pero con alguna pequeña diferencia, una nueva marca, un nuevo intento, y la promesa de que esta vez va a ser mucho mejor.

Me a costado saber vivir con el pasado, estar en paz con el pasado. Me ha costado dejar simplemente que se marche. Me ha costado saber vivir con los recuerdos. Me ha costado entender que las cosas se terminan, pero al igual que pasa con la muerte, siguen vivas mientras alguien se acuerde de ellas.

Atesoro un millón de nuevos recuerdos creados en este viaje. Aún sigo aquí y ya añoro el otoño en Mendoza y el amor que me dieron; la lluvia en Valparaíso y las chicas cuidándome; las esperas en Sucre sentado en un parque escuchando a Quique González y mirando a los adolescentes y sus juegos; a Theresa llamando Schaetzelein a Martina, y a las dos diciéndome que coma.

Mi nostalgia se alimenta de la propia nostalgia que siento. A veces siento nostalgia de no sentir nostalgia.

4 Comentarios

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  1. Qué pena no saber cuando alguien recuerda un momento en el que estabas tú… para poder revivir de alguna manera ese instante…
    Qué lástima no saber si una nostalgia coincide con la de uno mismo…
    Es lo malo de estas cosas, llegado un punto, uno no sabe si ponerse triste de nostalgia o de pensar que ya ni siquiera te queda la nostalgia…

  2. Frida Kahlo decía que tenía un perro fiel llamado dolor.

    Y quizás en la desesperación del sufrimiento, hay un goze extraño al mantener aferrada la tristeza… resistente a todo intento de liberación, dolorosa pero inseparable…
    Quizás, despegarnos de ella, en definitiva, resulta asumir, irremediablemente que estamos solos.

    Un beso grandote.

  3. Pues si que estais misticos, un poco de alegria coño!!

    Somos privilegiados en esta vida, no tenemos motivos para tener nada de lo que decis!

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