Noche #61

Noche del jueves.

Por la mañana he conocido a un chico que trabaja en el hostal, que es además un bar,  que es del Colombia y me ha estado explicando cómo cruzar la frontera y cómo llegar a San Agustín.

Cuando ha oscurecido he vuelto al hostal y me he quedado en una mesa escribiendo y revisando la parte siguiente del viaje. El colombiano, que se llama David, se ha acercado para darme mas información, y nos hemos pasado un buen rato charlando. Él llegó ayer a la ciudad y tampoco conoce nada. Trabaja en el mismo hostal de Bogotá y le han mandado una semana a Quito de practicas. Es técnico de sonido y aficionado a la fotografía y el diseño. Sueña con crear un colectivo artístico al estilo de Ojos de Brujo, con música, arte, diseño y tecnología.

A las 11, cuando termina el turno y recogen el bar nos compramos cuatro cervezas en una tienda y nos vamos a dar una vuelta por la zona de bares, y a charlar. Es un tipo interesante, que conoce bien su país.

Acabamos sentados en la terraza a oscuras del hostal y me explica historias de Cali, Medellín, Bogotá, la guerrilla, los narcos y los políticos. Yo apenas puedo contar nada, ya que nada conozco de lo que he visitado. Me gusta escucharle, con todas esas expresiones colombianas nuevas para mi, con ese tipo de vida que explica y que es diferente a la que conozco.

A la 1 y pico nos vamos a dormir. Quedamos en que cuando vaya a Bogotá nos veremos en el hostal. Yo me iré mañana antes de que él se levante y empiece su turno. Ha sido una noche diferente, de nuevo.

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