Noche #55

Noche del sábado.

Al volver por la tarde al hostal, después de caminar Cuenca, tengo nuevos compañeros. 2 chicas inglesas, un tipo alto y desgarbado de Islandia, y una chica de Alemania.

A las 8 nos sentamos el islandés, Regnan, la alamena, Stephanie, y yo en una mesa a charlar. Al rato aparece el chico que trabaja por las mañanas en el hostal, me saluda por mi nombre y me dice que nos unamos a ellos que están en la mesa de al lado.

En la mesa, para mi sorpresa, el dandy de la camisa fucsia, el hermano de Orlando Bloom, que dice ser DJ y tiene conectado un portatil al equipo de música del local, con un programa que se encarga de mezclar las canciones que selecciona Orlando y de hacerlo todo. Miro a la pantalla, le miro a él, con cara de “esto lo hace todo solo, ¿dónde está el mérito, DJ?” y él, entendiendo mi mirada, dice “también mezclo, y uso bases, pero hoy solo he traído esto“, “Ah“, contesto.

También hay un argentino que vive en Cuenca y que cuando le digo, “eres argentino, ¿no?“, él responde, “Che, como lo supiste boludo“. Se llama Israel. También hay otro tipo con cara de simpaticón, con perilla y un parecido enorme al protagonista de Clerks (en la segunda parte). Se llama Carlos y es cuencano.

Pedimos mojitos. Cuestan 2$. Se nos une otra chica, suiza, Madeleine. Habla español.

Sobre las 11 Israel dice que vayamos a bailar y Stephanie dice que vale. Hacemos un pacto los extranjeros: nadie se queda solo, nadie se vuelve solo. Vamos a una disco en la misma esquina, ZO, con dos tipos trajeados en la puerta. Hay que pagar 5$ la entrada, pero negociamos para pagar 3. En ningún lugar parecido de Barcelona nos dejarían entrar. Vamos todos con zapatillas deportivas y chaquetas de chandal. Regnan, que usa un número 50 de pie, se vuelve a hostal.

La disco es pequeña, tienen el hielo en una nevera de playa y dentro de la barra están jugando en la PlayStation 2 o 3 (no las distingo), a un juego de fútbol. El Barça contra otro equipo.

La música es básicamente reggeatón, muy mal mezclado y eso que los ritmos son todos iguales. De vez en cuando meten con calzador una de la Kyle o de Robie Williams o de Eminem. Las cervezas valen 2$.

Hay americanas endomingadas, otros extranjeros y cuencanos. Me fijo en una potra que está enfurecida, bailando con un tipo con una camisa de topos al que triplica el tamaño. De ancho. Con todas las carnes absorviendo al canillas. Otras bailando con sus bolsitos en el hombro, de esos de tira corta que deben de cortar la circulación.

A Carlos no lo hemos visto apenas desde que entramos. Israel hace rato que ha desistido de bailar con Melanie y Stephanie y se ha ido a revolotear con las chicas de alrededor.

A la 1 y pico los extranjeros nos cansamos del reggeatón. Tal y como hemos pactado nos vamos los 3 juntos.

1 Comentario

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  1. Veo que Israel te has tomado bastante mal mis comentarios. En ningun momento te he llamado imbecil, creo, ni he dicho nada malo sobre ti.He escrito un relato con intencion de ser divertido. No se si te has dado cuenta que este blog se llama “El viaje de un idiota”, asi que empezando por ahi queda claro que no pretendo contar cosas muy inteligentes.

    Tampoco digo en ningun momento que tu nos invites a la mesa, digo que es el chico que trabaja en el hostal.

    Si que es cierto que he hecho un chiste malo con tu nombre, así que lo he quitado porque es cierto que está fuera de lugar, y te pido disculpas por ello, pero en serio no lo digo para meterme contigo, me gusta el nombre.

    Te pido disculpas si te ha sentado mal mi comentario, y es cierto que no agradezco en ningun momento que nos invitarais a estar con vosotros y nos dierais la oportunidad de conocer el ambiente de Cuenca.

    Te invito a que releas el texto y veas que solo intento explicar las cosas de una manera divertida. He eliminado tu comentario porque se te ha ido un poco la mano con los insultos, totalmente desmedido.

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