Noche #49

Noche del sábado.

Es casualidad, pero todos los sábados noche los dedico a viajar. Esta vez de Lima a Trujillo, 9 horas de viaje, saliendo a las 22:30.

El día ha sido tranquilo de paseo por Miraflores y el Mercado Inca. El barrio al atardecer y fuera de las calles principales tiene un aire señorial de casas y mansiones, coches grandes y sirvientes paseando los perros de raza de los señores. Esta parte de la ciudad es demasiado limpia comparada con el resto de la ciudad. Al menos al anochecer la niebla, con su pátina de humedad y sudor, no se ve.

He pasado la tarde con Chantal, una auténtica hippie, vegetariana desde que nació, y que se dedica a viajar parando de vez en cuando para trabajar y pagarse el siguiente viaje. Es más o menos el rollo de siempre, pero esta vez parece de verdad. Me ha recordado a Cristina sesilles, la única persona nómada de verdad que conozco, capaz de venir a casa a saludar y quedarse 3 días durmiendo en el sofá, comiendo pizza y bebiendo vino, y cuando se va echarla de menos como si algo faltara en el comedor.

Me habían prometido que en Trujillo habría sol, pero al llegar a las 7 de la mañana, la misma corriente Antártica castigaba la costa y el cielo seguía siendo gris. Que feo se ve todo así.

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