Huanchaco

Huanchaco es pueblo muy pequeño en una bahía que tiene la playa, un puerto, las casas del pueblo, una iglesia en una cima vigilándolo todo y la paz que no tiene Trujillo.

En estos días tiene el aspecto de un teatro después de una actuación, con los actores en los camerinos limpiándose el maquillaje, mirándose en el espejo con las bombillas alrededor, y con los acomodadores recogiendo los papeles de las butacas. El escenario con la luz a medias y los ventiladores apagados. Las camareras reponiendo los pasteles en envase de plástico. La taquilla con la ventana bajada, y la persiana a medio subir indicando que no se puede entrar, pero si que se va a salir.

Me he sentado en la playa al atardecer intentando ver una puesta de sol que no ha existido. Me he hecho amigo del cocinero de El Tramboyo, y he deseado volver a Huanchaco cuando estaba en Trujillo como mi abuela desea volver al Saucejo en cuanto pone el primer pie, con su zapatilla negra, en el suelo de Barcelona.

Es curioso como funciona la relatividad de las cosas. Incluso alguna vez en la Facultad de Informática creí encontrar gracioso algunos de los chistes sobre inteligencia artificial, y llegué a pensar que Star Trek y Star Wars no eran solo para frikis. Cuando el nivel está tan bajo, cualquier cosa es mejor.

La teoría del fracaso. Si tienes que hundirte que sea rápido y muy hondo. Después solo te queda subir.

El Pacífico:

Fotos aquí.

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