Han dicho que si

burro.thumbnailNo necesito encontrarme a mi mismo, ni saber quién soy, ni siquiera romper con una rutina. Me gusta mi trabajo, no me imagino nada mejor. Sé lo que soy, sé lo que no soy. No quiero cambiar, no quiero crecer.

Tan solo me siento un idiota por no saber donde está Paraguay, por no saber de color es el cielo mas al sur del sur que conozco. Soy un idiota porque no sé colocar en el mapa Mendoza, y tengo 2 amigos de esa ciudad, a uno de los cuales veo a diario. Media población Argentina vive en Barcelona.

No sabía que se podía ir de Montevideo a Buenos Aires en barco. No sé tantas cosas que aún me asombra el darme cuenta de lo que no sé.

La idea del viaje nació primero de un deseo de estar fuera de casa por algo más de un mes. Nunca había estado más allá de un verano lejos de mi casa, y nunca más de 15 días lejos de los amigos. Sufro de amigodependencia. No sabría vivir sin mis amigos. Podría perder el trabajo, quedarme sin dinero, podría quemarse mi casa, me podrían robar las guitarras y que todas mis fotos desaparecieran (que es lo peor que me podría pasar) pero volvería a empezar. Podría vivir sin todas esas cosas, pero no sé vivir sin mis amigos.

Así que me preguntaba como sería la vida sin ellos, como sería viajar solo. Lo he probado varias veces, y llegué a hacer un viaje de 2 semanas por México. La experiencia me gustó. No tener a ese amigo al lado cuando ves una imagen curiosa, un alimento nuevo que probar con alguien, esa cerveza antes de dormir en el bar del albergue. Que nadie se dé cuenta que he llevado la misma ropa durante una semana.

Vi Diarios de una motocicleta y me gustó la idea de hacer un viaje así. No quiero coger una moto y cruzar el mundo. Me gustó la idea de salir de un punto y llegar a otro. Lo he hecho varias veces: volar a una ciudad de un país, y regresar desde otra ciudad de otro país, sin tener muy claro cual va a ser la ruta, tan solo la fecha de llegada y la fecha de vuelta. Lo que ocurra en medio es la sorpresa.

Así que sumando lo idiota que soy, la amigodependencia y las ganas de viajar, he pedido 3 meses y me lo han dado.

Este diario es para ir anotando para mi mismo como se van desarrollando los preparativos y finalmente el día a día del viaje que seguramente no tendré preparado cuando salga, porque esta vez no sé siquiera a dónde llegaré.

No quiero pasarlo mal, no voy para sufrir. El día que me harte, vuelvo. El día que me de miedo me doy la vuelta y cojo otro camino. El día que tenga sueño dormiré y cuando esté cansado pararé. Y si me roban lloraré un poco.

Más idiota no puedo ser.

1 Comentario

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  1. Esta idiota se ha convencido, con esta primera página, de querer ser un poco menos idiota viajando, tal vez, desde su terraza de la mano y boli de ese idiota. Vamos allá.

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