Geysers Tatio

La historia comienza a las 4 de la madrugada, en la que nos pasa a buscar la furgo del tour. Hace falta 2 horas de camino lleno de piedras y baches para llegar a una altitud de 4.320m donde están los geysers del Tatio. Se llega a la hora del amanecer.

Los geysres del Tatio son un montón de agujeros en el suelo de donde salen una de estas tres cosas: vapor de agua hirviendo; chorros de agua con alturas variables hasta 10 metros; o un conjunto de las 2 cosas. El fenónemo se debe, para aquellos idiotas que como yo no lo tienen claro, a que a unos 700m de profundidad hay unas placas de lava de los múltiples volcanes andinos, tranquilitas y esperando a que un rio subterráneo de aguas heladas vaya a chocarse con ellas, y entonces el agua al calentarse a 85º hierve (al nivel del mar se necesitan 100º) y se convierte en vapor.

Así que nos encontramos en un terrenal llenos de estos boquetes de agua hirviendo, unos 78 grandes y varios insignificantes, mientras en el exterior hay 14º bajo cero y no te sientes los pies. Por un lado estás helado, pero si tocas un geyser te achicharras.

Paisaje marciano.

Después la visita continúa en unas aguas termales, que se deben a que este agua recalentada por la lava al salir a la superficie se encuentra con un agua normal, que la refresca un poco y el agua pasando a unos 30º y te puedes bañar, y es lo mejor que hay para descongelar los pies.

-Vamos niños – dice al guía – a la furgo que nos vamos.

Y todos para la furgo.

Fotos aquí.

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