El valle de la Luna

Otro tour al valle de la muerte y al valle de la luna.

El valle de la muerte es un valle al cual no se existía ningún acceso, y al abrirse el primero se descubrió un montón de cadáveres de animales, que habían llegado allí y al no saber salir, murieron. Por eso se llama el Valle de la Muerte, o al menos eso dijo el guía al que le faltaba la mitad de los dientes. También dijo “ahora te tení que seguir este camino, cachai, y te tení que esperar al final a que yo llegue con el auto, ¿cachai?“. Y toda la tropa a seguir el camino. Es la parte treking de la publicidad.

En este valle hay algunas dunas donde se puede hacer sandboard, lo mismo que el snowboard pero en la arena. Vemos bajar a un payaso con rastas que cuando llega al final de la duna, donde estamos el grupo del tour, mira a las chicas asiáticas, frena en seco con un giro de la tabla y dice “Hi, nice to meet me” y se ríe mientras se agacha a soltarse los pies y mueve las rastas de un lado a otro. Y el americano con bermudas y chanclas le pregunta algo sobre la tabla, y le contesta, el payaso, algo sobre que él es un listo y los demás unos idiotas. Y vuelve a subir la duna para volver a tirarse.

Después del valle de la muerte, nos vamos para el valle de la luna, que se llama así porque tiene una formación paracida al valle lunar. O eso dice el prospecto.

Te tení que subir por la duna, y no te salí del camino marcado para ver la puesta de sol, ¿cachai?, luego te vení para abajo donde está el auto y nos vamos, ¿cachai?“, dice el guía sin dientes. Y toda la tropa para arriba donde hay otras 200 personas más, que como yo piensan, “que hacen todos estos gilipollas viendo MI puesta de sol, turistas de mierda, porque yo soy auténtico y no un turista”, y saco la cámara de fotos, para demostrar que YO no soy un turista, y me siento al lado de uno de ellos y sigo pensando que YO no soy un turista, y no me salgo del camino, como ha dicho el guía, porque YO no soy un turista, y me siento en mi asiento del bus porque YO no soy un turista. Todo esto en medio del cambio de colores de los Andes que se van volviendo rosados en cuanto se esconde el sol, hasta pasar a marrón y finalmente oscurecer.

Y ya todos sentados en nuestros asientos, nos volvemos a San Pedro.

Fotos aquí.

5 Comentarios

·

Deja un mensaje

  1. Muy molón.. unas fotos cojonudas… bueno, ya se sabe para todas estas cosas o tienes un 4×4 y sabes donde vas…o te toca tour guiado con más turistas… en cualquier caso el sitio me parece impresionante
    Eso del “sandsurf” tiene que hacer un dañó importante cuando te caes… a lo mejor el fantasma de la tabla se quedó así de darse golpes en la cabeza….

Deja un comentario