Cusco

Cusco, que es como se escribe en Perú, no Cuzco como yo creía hasta ahora, fue la capital del Imperio Inca y es actualmente el mayor destino turístico del país.

Es posible que la ciudad esté habitada desde hacer más de 3000 años, pero se considera la capital del imperio inca desde mediados del siglo XIII, siendo la ciudad con más habitantes de América de aquella época. Imagino a 300.000 incas merodeando por la ciudad, orinando en las esquinas después de una noche de farra, tocando la flauta en la plaza con un perro sarnoso al lado y un colega con un cuenco de piedra diciendo “un poco de pescado seco para los músicos“, o haciendo cola en el mercado y preguntando “¿quién es el último?” “Servidor“.

En la ciudad se conservan edificios, calles y plazas de la época precolombina y colonial. De la época precolombiana, por ejemplo, los muros de piedra, y de la época colonial, por ejemplo también, las iglesias. En los años 50 hubo un terremoto que se cargó un tercio de la ciudad, y aprovecharon para arreglar un poco los desastres.

En la ciudad se puede ver la Plaza de las Armas, que es el equivalente la Plaza Catalunya, donde está la catedral, varias iglesias, y varios portales, además de varios restaurantes con balcones, bares, personas ofreciendo cocaína, adolescentes ofreciendo chupitos y entradas para discotecas, y el camareros invitándote a entrar a su bar, con el menú en la mano.

Hay una calle muy turística que se llama Hatun Rumiyuq en la que se pueden ver las piedras de los muros incas. Además de las piedras hay niñas disfrazadas de la imagen peruana que esperamos con un cachorro de llama en las manos diciendo “¿una foto mister?“.

En el Barrio de San Blas, de calles empinadas, están los artesanos, y las casas tienen cimientos incas y el resto colonial. Subiendo por el cerro para tener una panorámica de la ciudad me encontré a la 1 de la tarde a un grupo de borrachos. Uno me dijo, al saber que era español, “Avalancha“; otro me dijo que no sacara fotos de su ciudad porque los norteamericanos no dejan sacar fotos a nada (??); otro me dijo que a pesar de ser español, me iba a perdonar el pasado y que podía ser mi guía por la ciudad, apunta mi teléfono; y el resto se largó. A punto de salir corriendo estuve.

La ciudad, a pesar de ser tan turística, está llena de vida local. La gente que vive aquí sale y se mueve por la ciudad al lado de los turistas. Todo está muy limpio y cuidado. A veces resulta pesado que a cada metro alguien te ofrezca cualquier tipo de artesanía, taxis, habitación, restaurante, limpiar los zapatos, masajes, un tour, etc. Si te sientas en la plaza muy probablemente alguien se sentará al lado tuyo con la típica conversación de buen rollo de dónde eres, para acabar ofreciéndote drogas.

Hay muchas cafeterías en las que sentarse a comer un trozo de tarta de chocolate, y hay lugares realmente bonitos.

El domingo hubo un concurso de bailes y ropas tradicionales en la Plaza de las Armas.

Fotos aquí.

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