A las 11 en punto

Cuanto más viejo me hago, más manías y mas rutinas tengo. Mi cuerpo se acostumbra a las cosas como un guante se acostumbra al tamaño de los dedos, o los calcetines de la Noe al dedo garfio.

Una de las cosas que se convierten en rutina y no tienen explicación es lo de ir al baño, al excusado, la hora all-bran, o para que nos entendamos, la hora de ir a cagar.

Los que han vivido conmigo saben que mi hora es sagrada. Lo curioso es que esa hora a veces, y sin ningún motivo aparente, cambia.

Desde que he empezado el viaje, y sin ningún motivo aparente, la hora de ir al baño, haya o no comido, haya o no ido hace poco, son las 11 de la mañana hora española. Las 11 de la mañana hora española son las 5 de la madrugada hora chilena y las 6 hora argentina. Levantarse a las 6 en casa extraña, o compartiendo habitación es algo incomodo, sobre todo cuando el baño está en la misma habitación, y a esas horas se escucha hasta el goteo del grifo de la ducha del vecino de dos pisos más arriba.

Anoche, como todas las noches, a las 5 en punto me desperté, y por más que intenté que pasara, tuve que levantarme. El baño está fuera de la habitación, en un patio, y en San Pedro de Atacama por la noche debe haber 5 grados, así que me tuve que vestir completamente, ponerme los zapatos para ir a hacer el gesto. Porque sino hago el gesto el cuerpo se enfurruña y no me deja de dar -nunca mejor dicho- por culo toda la noche.

Así son las cosas. Solo espero que no los próximos cambios horarios vayan a mi favor, porque me veo levantándome a las 4 de la mañana, como no sea que de la misma manera que ha venido esta hora al azar, se vaya.

2 Comentarios

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  1. A mi también me pasa lo de tener hora fija… acuérdate sino en casa de tu abuela en Andalucía… eso pasó porque es mi hora fija!!!
    Como va el cambio de camiseta?? No me falles, eh?
    Mil besos
    man

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